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Cuando hablamos de migraña, nos vemos inmersos en una enfermedad muy incapacitante que puede afectar al paciente impidiéndole desarrollar sus actividades diarias.

Muchas veces la migraña se inicia por la presencia de determinados estímulos y  existe una gran variedad de situaciones que son capaces de desencadenar una crisis de migraña y una de esas situaciones puede provenir del área afectiva, es decir que el estrés, la angustia, los conflictos sociales, familiares o laborales  y otras circunstancias que producen malestar pueden llegar a ser los detonantes de los síntomas migrañosos.

 

Las intervenciones psicológicas que han demostrado mayor eficacia en la prevención y reducción del dolor son las técnicas de relajación y  la terapia para el manejo del estrés. Los factores emocionales y psicológicos tienen una estrecha relación sobre el funcionamiento del organismo humano e influyen en la aparición y mantenimiento de la migraña, las personas que padecen migrañas de forma crónica y constante se ven sumergidas en estados de ansiedad o depresión y necesitan saber vivir con su enfermedad y es entonces que el apoyo psicológico  ayuda a mejorar esta situación. Por medio de la intervención psicológica se  modifican esquemas, ideas, miedos, creencias irracionales o inadecuadas así como  expectativas, percepción de las cosas y estados emocionales.

El primer paso será el adecuado diagnóstico de su padecimiento con el especialista correspondiente y el apoyo psicológico puede ser el acompañamiento que necesita para dotar su vida de herramientas y estrategias que le faciliten el desarrollo de sus actividades diarias.

Licda. Susana Garita Acuña

Psicóloga

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