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Dr. Manuel Carvajal Lizano

Es muy común escuchar a familiares y amigos explicando qué les causa y cómo inicia su dolor de cabeza: cuando tienen que manejar a la hora pico, durmieron mal  la noche anterior o han consumido ciertos alimentos, puede ser que comience el dolor con unas punzadas que atraviesan el ojo y luego se siente por toda la cabeza de una manera insoportable; lo peor de todo es que una vez en este punto cuesta mucho aliviarlo.

La migraña, jaqueca o dolor de cabeza, como acostumbremos llamarle,  tiene un factor hereditario importante, también es frecuente en personas jóvenes y adultas jóvenes y aunque se traduce pocas veces en una enfermedad grave que ponga en peligro la vida, si no se trata adecuadamente en el momento preciso, puede persistir por siempre.

Historia Paso a Paso

Lo más acertado es tomar como base un historial clínico para determinar las causas del dolor de cabeza, este puede producirse en estructuras como las arterias cerebrales y en la mayoría de los casos está asociado a un cambio en los neurotransmisores del cerebro, que son sustancias que comunican un nervio con otro y que se encuentran a lo largo del sistema nervioso.

Durante un evento de migraña se dan  alteraciones neurovasculares generando un dolor que puede ser punzante, opresivo o expansivo; algunas personas reportan que el dolor les despierta, incluso al levantarse va en aumento y empeora con la exposición a la luz solar, actividad física, ruido o tensión.

Debemos tener claro que la jaqueca es una enfermedad en la que el dolor de cabeza es sólo un síntoma,  que está asociado a otros como la molestia  al exponerse al ruido, cansancio, problemas digestivos, mal humor, trastornos del sueño; la conjunción de estos factores pueden afectar seriamente la calidad de vida de los migrañosos.

Este padecimiento afecta más a las mujeres  y  los síntomas y la intensidad con que se manifiesta la enfermedad pueden variar de una persona a otra.  Existen  pacientes que tienen crisis con aura visual, los que ven manchas, cambia su campo visual, las luces se distorsionan, esto se debe a un componente mecánico conocido  como vasorreactividad en el que los vasos sanguíneos  se dilatan o cierran.  Otros pacientes tienen episodios poco frecuentes, pero severos, que los lleva a vomitar, o a sufrir mareos que los incapacita para laborar o los indispone.

Desconecte el dolor

Los especialistas en este campo, hacemos un abordaje terapéutico multidisciplinario de la enfermedad. Bajo este esquema el paciente puede dejar el tratamiento después de cuatro o seis meses.

En algunos casos y como parte del tratamiento integral, se necesita la intervención de un nutricionista, para que la  persona reconozca aquellos alimentos que le causan problemas, los más comunes son las bebidas carbonatadas, el vino tinto, la cerveza y licores en general; quesos maduros, semillas como el maní o la macadamia, también es preferible evitar el consumo excesivo de carbohidratos o largos períodos de ayunos.

En caso de que los dolores de cabeza se deban a ansiedad o depresión, optamos por practicar  técnicas de relajación, a través de sicoterapia o de terapia con un especialista en siquiatría.

El uso de medicamentos mejora el desbalance de los neurotransmisores  y con ello se logra un equilibrio que hace que se esté sin dolor; se utilizan tratamientos antidepresivos que bloquean la recaptación de serotonina, sustancia que regula importantes procesos químicos en el cerebro.

Es muy importante hacer conciencia en nuestros pacientes, que cada uno de ellos  les corresponde una buena dosis de responsabilidad y constancia con la medicación, así evitan que se dé un efecto de rebote, que es lo que ocurre cuando sólo se trata el dolor y una vez que acaba la efectividad del analgésico, el malestar se torna más intenso, por lo que la persona puede abusar de los fármacos y crear una adicción a estos o incluso provocar una cefalea crónica diaria.

No se pueden cambiar todos los factores que nos rodean pero se pueden modificar las costumbres, por ello duerma bien, evite los estímulos externos, en un día soleado utilice anteojos oscuros, si comienza el dolor haga uso de las compresas frías localizadas que alivian bastante; si se siguen estos procedimientos, lograremos controlar la jaqueca, no sólo el dolor.

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