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La migraña se caracteriza por un acceso recurrente de dolor que varía en intensidad, frecuencia y duración, suelen relacionarse con pérdida de apetito, náuseas, vómito y sensibilidad extrema a la luz.

 La migraña implica trastornos sensoriales motores o del estado de ánimo. Las dos clases de migraña más frecuentes son migraña con aura y la migraña sin aura. La primera se caracteriza por molestias sensoriales identificables que preceden al dolor de cabeza, mientras que la sin aura se produce repentinamente y se manifiesta por dolor en diferentes zonas de la cabeza.

Las mujeres son mucho más propensas a padecer la migraña que los hombres. Sin embargo, tanto en hombres como en mujeres inicia entre los 35 y 45 años de edad o antes, la mayoría experimenta su primer cuadro antes de los 30, pero ningún grupo de edad está excento en padecerla. Pocos experimentan el cuadro después de los 40 pero aquellos que la han tenido continúan padeciéndola casi durante toda su vida.

La migraña además de tener origen neurológico ha estado asociada a calidad de vida, estrés, trabajo y componentes de tipo psicosocial.

El tratamiento debe de ser múltiple: apoyo psicológico, control dietético, y un adecuado control hormonal y conductual.

El primer paso para el tratamiento psicológico es asegurarse de que la persona que padece la migraña se ha sometido a una evaluación médica completa. Una vez realizado este paso, lo siguiente es la identificación de las causas, como estrés y factores psicosociales que agravan el dolor.

El objetivo principal del tratamiento psicológico, desde la perspectiva cognitivo- conductual, es comprender y modificar las conductas del dolor. La identificación de signos iniciales (por ejemplo, tensión muscular, claves ambientales y de estrés asociadas con el principio del dolor) puede ayudar a prevenir y a tratar el dolor. También es importante poder aplicar técnicas alternativas para manejar la ansiedad como el entrenamiento en las técnicas de relajación, que lo que hacen es darle al paciente control sobre el dolor relacionado con respuestas fisiológicas y le brinda una sensación de autocontrol sobre su dolor de cabeza que contribuye a la mejora del manejo de las situaciones estresantes diarias y lo habilita para poder manejar estas situaciones en su día a día.

Otros métodos como yoga, ejercicios de respiración y gimnasia pueden ayudar a disminuir el dolor.

Msc.Adriana Ávila | Psicóloga Clínica

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